¿Cómo aprenden el léxico español los adolescentes? Tratamiento en “Espacio Joven”

Español para adolescentes

Autora de la reseña: Adela Navarro Gómez (@AldeaNavarro)
Profesora de ELE

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Como es sabido, el tratamiento del componente léxico en la didáctica de lenguas ha adquirido especial relevancia en los últimos tiempos (como podemos observar si pensamos en los enfoques léxicos), pero la realidad es que este ha pasado por etapas muy dispares. Aunque, actualmente, está totalmente aceptado que este componente de la lengua es tan importante como otros y que su enseñanza-aprendizaje es fundamental, esto no siempre ha sido así.

En los métodos de base estructuralista se abogaba por un tratamiento centrado en el componente gramatical y la focalización en el léxico se abordaba mediante listas de palabras (tratamiento exclusivamente explícito). No es hasta los años 70, momento en el que se comienza a hablar de la competencia comunicativa, cuando el componente léxico empieza a desligarse del gramatical y cuando, realmente, se contempla un cambio en la enseñanza-aprendizaje del mismo. El léxico ya no se presenta únicamente de forma explícita, sino que aparece también el tratamiento incidental y, además, se empieza a hablar por primera vez de la importancia de las estrategias de aprendizaje en lo que al léxico respecta. Basándose en esto, las propuestas más actuales y el Diccionario de términos clave de ELE recomiendan la enseñanza-aprendizaje del léxico partiendo de este triple eje: tratamiento explícito, tratamiento incidental y focalización en las estrategias de aprendizaje, puesto que se considera fundamental el proceso de adquisición del léxico. En palabras de Morante Vallejo (2005:26), este proceso implica un desarrollo cognitivo complejo que da lugar a un lexicón mental. Por lo tanto, la creación del propio lexicón es un trabajo individual que cada alumno lleva a cabo guiado en el aprendizaje y motivado por sus necesidades, preferencias, gustos e intereses. Por supuesto, en este momento la palabra deja de ser la unidad léxica por excelencia y adquieren importancia también las unidades léxicas más complejas (colocaciones, locuciones, fórmulas rutinarias…).

Con todo esto como base, se ha analizado el tratamiento del componente léxico en la colección Espacio Joven y, a continuación, se presentan los aspectos más relevantes.

En primer lugar, ya en el índice de todos los manuales de la colección podemos apreciar que las unidades se presentan divididas en diferentes secciones y que es la llamada «Palabra por palabra» la que se dedica al tratamiento explícito del léxico, aunque, bien es cierto, que el tratamiento implícito de este componente es eje vertebrador de toda la unidad. Una muestra de esto la hallamos en el índice de Espacio Joven A1, concretamente en la unidad 6:

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Como puede apreciarse, en la parte dedicada al léxico encontramos los contenidos específicos de la unidad, pero el tratamiento de este componente no queda relegado solamente a esa parte, sino que de manera incidental aparece en otras, como son: la sección «Comunicación», «Gramática», «Cultura» y «Relato». Además, todas las unidades presentan al final una tarea basada en la estructura de los exámenes DELE, pues bien, esta, en muchas ocasiones, también incluye el léxico trabajado previamente en la unidad. Por consiguiente, podemos afirmar que en todas las unidades se aborda tanto el tratamiento explícito del componente léxico como el incidental, como recomiendan las propuestas más actuales.

En lo que respecta únicamente al tratamiento explícito, en el nivel A1 de la colección es frecuente que el léxico se trabaje también en la sección «Comunicación», mientras que en el resto de niveles (A2.1, A2.2 y B1.1) en esta parte se abordan más contenidos funcionales.

Partiendo de las consideraciones de Gómez Molina (2004a, 2004b), el aprendizaje del léxico ha de dividirse en seis etapas: identificación, comprensión, uso a través de la práctica, retención, fijación y reutilización para su posterior recuperación. Así pues, en el Libro del alumno de todos los manuales, se encuentran secuenciaciones que intentan abordar cada una de estas etapas. A esto hay que añadir que el tratamiento incidental refuerza el trabajo sobre las tres últimas fases, mientras que el Libro de ejercicios se centra en las tres primeras etapas. De esta forma, se consigue que al final de la unidad el alumno haya trabajado exhaustivamente cada una de las etapas y, de ahí, que se pueda hablar de una buena secuenciación de contenidos léxicos en Espacio Joven.

En lo que respecta a la tipología de actividades, esta es muy variada, tanto en el Libro de alumno como en el Libro de ejercicios. Dentro de estas, cabe destacar el uso que se hace de la imagen en los niveles más bajos, pues es un gran apoyo que facilita la introducción de un nuevo vocablo y facilita la inclusión de este en el lexicón que el alumno está creando. Además, han de destacarse las actividades que se presentan al final de la sección «Palabra por palabra». Son actividades de léxico pensadas para que el alumno las realice a través de la plataforma virtual de la editorial y esto es algo muy atractivo para los destinatarios de este manual. Los adolescentes están acostumbrados a trabajar con dispositivos electrónicos y, para ellos, es mucho más motivador hacer actividades a través de estos dispositivos; además de que son muy lúdicas y eso también las hace más interesantes y prestan más atención a ellas.

Como ya se ha mencionado anteriormente, en las propuestas más actuales ya no se contempla la palabra como unidad léxica por excelencia, sino que se es consciente de la importancia que tienen en el desarrollo de la competencia comunicativa las unidades léxicas complejas. Por un lado, en Espacio Joven, de manera explícita, en el nivel A1 y A2.1 se focaliza en la enseñanza-aprendizaje de palabras simples, fórmulas rutinarias y colocaciones y, a partir del nivel A2.2 y del nivel B1.1, aparecen algunas secuencias que trabajan locuciones relacionadas con el habla de los adolescentes. Por otro lado, de manera incidental, se puede encontrar cualquier tipo de palabra y, en estos casos, es el profesor el que ha de abordar el tratamiento de la unidad léxica cuando aparezca.

Finalmente, se ha de incidir en el último vértice de la enseñanza-aprendizaje del léxico: el componente estratégico, muy importante para el desarrollo del lexicón mental. En esta colección, no se presta tanta atención a las estrategias como en Nuevo Prisma, puesto que no hay contenidos concretos para este componente ni las actividades que lo trabajan aparecen marcadas, pero esto no significa que no esté presente. El diccionario aparece desde el nivel A2.1 como un recurso que los alumnos han de manejar para poder resolver algunas de las actividades que se plantean y, además, aparece un recurso estratégico de vital importancia: el glosario. Este se puede encontrar al final del Libro del alumno en todos los manuales, pero varía un poco su formato de un nivel a otro. En los manuales A1 y A2.1 el glosario presenta una lista de términos por orden alfabético, información gramatical y la traducción de este término a cinco lenguas (francés, italiano, alemán, portugués e inglés), por lo tanto, funciona como un diccionario multilingüe para el alumno y puede fomentar la competencia plurilingüística. En cambio, en los manuales de A2.2 y B1.1 los términos se dividen por unidades y también tienen información gramatical, pero ya no se encuentra la traducción directa, sino que es el alumno el que ha de traducir la palabra a su lengua materna. Este recurso es muy útil porque el alumno dispone de una lista de palabras organizadas que le permiten volver rápidamente al vocabulario trabajado en caso de necesidad y, además, le ayuda a establecer relaciones entre la lengua que está aprendiendo y la lengua materna.

Como conclusión, se puede afirmar, por un lado, que la colección Espacio Joven cumple con los tres ejes que las propuestas más recientes proponen para la enseñanza-aprendizaje del componente léxico: tratamiento explícito, tratamiento incidental y desarrollo de estrategias, aunque bien es cierto que este último vértice no se trabaja en profundidad y que podría desarrollarse en mayor medida. Por otro lado, el componente léxico aparece bien organizado y secuenciado, respondiendo a la clasificación en seis etapas de Gómez Molina (2004a, 2004b), lo que permite al alumno crear su propio lexicón e ir nutriéndolo de nuevos vocablos conforme va avanzando en su proceso de aprendizaje en la lengua española. Y, por último, no se presta atención solamente a la palabra como unidad léxica, sino que desde el manual de A1 aparece el tratamiento de colocaciones, lo cual avala la conciencia que existe en trabajar con unidades léxicas complejas y, todo ello, se hace a través de actividades muy variadas que tienen por objetivo resultar atractivas y motivar a un destinatario tan «difícil» como es el de esta colección: los adolescentes.

Referencias bibliográficas
Gómez Molina, J.R. (2004a). «Los contenidos léxico-semánticos». En Sánchez Lobato, J. e I. Santos Gargallo, Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/lengua extranjera (LE) (pp. 491-510). Madrid: SGEL.

Gómez Molina, J.R. (2004b). «La subcompetencia léxico-semántica». En Sánchez Lobato, J. e I. Santos Gargallo, Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/lengua extranjera (LE) (pp. 789-810). Madrid: SGEL.

Martín Peris, E. et. al. (2008). Diccionario de términos clave de ELE. Madrid: SGEL.
Disponible en línea: http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/indice.htm

Morante Vallejo, R. (2005). El desarrollo del conocimiento léxico en segundas lenguas. Madrid: Arco Libros.

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